Cruzando la frontera

Cuando llegué a Pingxiang me encontré con un uruguayo pálido, ojeroso y visiblemente consternado. -“Este lugar es una pesadilla”, me dijo antes de que yo le pudiese hacer un comentario sobre su aspecto desgreñado y su cara de no haber dormido. Mientras caminábamos juntos el trecho que separaba la estación del control fronterizo, el uruguayo…