Recalculando

El viaje a Saigón empezó mal. La moto en la que yo viajaba estaba piloteada por una brasilera que claramente no le tenía miedo a la muerte, porque agarraba las curvas como si estuviese buscando darse de cara contra el asfalto. Varias veces la rueda de atrás derrapó y si yo no tiraba el peso…